Ya se quien eres

Sign by Danasoft - For Backgrounds and Layouts

.


Click here for Myspace Layouts
Mostrando entradas con la etiqueta Chava Flores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chava Flores. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de marzo de 2010

Juan Hernández sin su Banda de Blues. Mi México de ayer




Una canción que don Juan Hernández le dedica a su señor padre (QEPD) a quien le gustaba mucho, y que está recién salida del horno. Valga decir que esta canción es obra de Chava Flores, pero bien vale la pena esta versión. Primero encuentras en este bloggg...después, en cualquier parte!!!


Una indita muy chula tenía su anafre en la banqueta,
su comal negro y limpio freía tamales en la manteca
y gorditas de masa, piloncillo y canela,
al salir de mi casa compraba un quinto para la escuela.

Por la tarde a las calles sacaban mesas limpias viejitas,
nos vendían sus natillas, arroz de leche en sus cazuelitas;
rica capirotada, tejocotes en miel y en la noche un atole
tan champurrado que ya no hay de el.

Estas cosas hermosas, porque yo así las ví,
ya no están en mi tierra, ya no están más aquí.
Hoy mi México es bello como nunca lo fue,
pero cuando era niño tenía mi México
un no se qué...
http://www.free-lyrics.org/Chava-Flores/54967-Mi-Mexico-de-Ayer.html

Empedradas sus calles eran tranquilas, bellas y quietas
los pregones rasgaban el aire limpio, vendían cubetas,
tierra pa'las macetas, la melcocha, la miel,
chichicuilotes vivos, mezcal en penca y el aguamiel.

Al pasar los soldados salía la gente a mirar inquieta,
hasta el tren de mulitas se detenía oyendo la trompeta.
Las calandrias paraban, sólo el viejito fiel
que vendía azucarillos improvisaba el verso aquel:
"Azucarillos de a medio y de a real,
para los niños qui queran mercar..."

Estas cosas hermosas, porque yo así las ví,
ya no están en mi tierra, ya no están más aquí.
Hoy mi México es bello, como nunca lo fue,
pero cuando era niño tenía mi México
un no se qué...

sábado, 8 de agosto de 2009

Chava Flores. La jardinera de la paletería

De la Antología de Chava Flores (disco 2) , editada por Discos EMI, en el 2001, esta canción es una joyita y la encuentras dando click aquí. Y aquí una pekeña biografía robada de wikipedia...
Salvador Flores Rivera (14 de enero de 1920 - 5 de agosto de 1987, Ciudad de México), conocido como Chava Flores, fue un compositor y cantante mexicano.
Nacido en el barrio de La Merced, en el centro histórico de la ciudad de México, es considerado uno de los más grandes compositores mexicanos de música popular en el siglo XX. Se le llamaba de muchas maneras (cronista musical de la Ciudad de México, compositor festivo de México, y folclorista urbano, por mencionar algunas), pero él prefería ser llamado el Hacedor de Canciones.
Se presume que creció en Tacuba, la colonia Roma y Santa María la Ribera, aunque también se le ubica en Azcapotzalco y la Unidad Cuitláhuac, lugar en donde vivió hasta 1986, año en que se mudó a Morelia, Michoacán. Su padre murió en 1933, por lo que tuvo que comenzar a trabajar para contribuir al sostenimiento de su familia. Fue costurero, cobrador, contador (sin título), dueño de una tienda de ropa, ferretero, repartidor de carne, y trabajador en una imprenta, donde además dio sus primeros pasos como compositor y cantante. En 1951 escribió "Dos horas de balazos", que fue su primer canción en llegar a la radio, y estaba inspirada en las películas del lejano oeste. Un año después, por la estación XEW. A esta canción sumó "La tertulia", y ambas fueron grabadas por RCA Victor en 1952. Actuó en las carpas y cabarets de la ciudad, ganando fama en el resto del país, en América Latina y en Estados Unidos. En 1976, había grabado siete discos de larga duración, y era dueño de la disquera Algeleste. Apareció en siete películas del cine mexicano: Mi influyente mujer, La esquina de mi barrio, Rebeldes sin causa, Bajo el cielo de México, El correo del norte, La máscara de la muerte y ¿A Qué Le Tiras Cuando Sueñas Mexicano?, en donde actuó al lado de Luis de Alba. Además, sus canciones aparecían cantadas en otras películas, en voz de actores como Germán Valdés y Pedro Infante. En 1986 se mudó a la ciudad de Morelia, Michoacán, donde tenía un programa de televisión. Al año siguiente fue trasladado a la ciudad de México por una urgencia médica, que le llevó a la muerte pocos días después. Las canciones de Chava Flores reflejan un profundo conocimiento del folclor de la Ciudad de México a mediados del siglo XX; parodiando a la sociedad y las actividades cotidianas. La popularidad de Chava Flores fue tal que frases enteras de sus canciones forman parte del lenguaje popular, o se han convertido en dichos populares aplicables a la vida diaria, como "a qué le tiras cuando sueñas mexicano", "Sábado Distrito Federal", y "Llegaron los gorrones".

lunes, 13 de julio de 2009

Oscar Chavez. Cuando te digan


La canción es original de Chava Flores, y en esta ocasión, interpretada por Oscar Chavez. Es un bolerito llegador que aparece en el disco 20 de Chava Flores en la voz de Oscar Chavez, editados en el año 2000. Click aqui para escuchar-------->http://www.mediafire.com/?mddmrnjydyq .


Oscar Chávez nació en México en 1935. Estudió teatro en la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes, en la Academia de Teatro del Maestro Seki Sano y en el Teatro de la Universidad (UNAM). Como actor ha sido dirigido por Héctor Mendoza, Ludwing Margules, Ana Sokolov, Luis Alcoriza, Juan Gurrola, Juan Ibañez, etc. Su actuación en la película «Los Caifanes» le valió dos premios cinematográficos: La Diosa de Plata y El Heraldo. Ha aparecido en varias telenovelas y dirigido algunas piezas teatrales; entre otras, «Un hogar sólido» y «Ventura Allende» de Elena Garro y «Coloquio Nocturno» de Durremat. Como actor y director participó en la grabación de más de 200 programas de radio-teatro para Radio Universidad (UNAM). Sus discos incluyen más de veinte títulos, entre los que se encuentran tres de la serie «Voz viva de México» (en que recita poemas de Sor Juana Inés de la Cruz, Gilberto Owen y Amado Nervo) y «Cuento de Navidad», farsa teatral de Emilio Carballido. Sin embargo, la actividad que más lo ha caracterizado en público es la de cantante, a la cual pertenecen la mayoría de sus discos y por la cual es conocido internacionalmente. Sus presentaciones incluyen recitales en el Festival de la OTI, el Polyforum Cultural Siqueiros y el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, en el Festival de la Canción de Protesta, el Festival de Varadero y el Palacio de Bellas Artes de Cuba; en la Plaza Colón de Madrid, España, etc. Es difícil decir cual arte hace artista a Oscar Chávez; no porque haya que decidir entre la actuación o la Dirección Teatral, la poesía, la composición o el arreglo musical. No, incluso eso resultaría sencillo, es difícil, en cambio, porque en él todas estas actividades provienen, en parte, de una fuente que hoy nos parece extraña: el oficio y la dedicación paciente a todos los aspectos de cada actividad. La dirección de una obra de teatro, por ejemplo, no está escrita para él en un dialecto distinto del de la actuación; componer una canción o hacer el arreglo musical de otra no pertenecen a dos clases distintas de actividad. Suele decirse que el oficio y el talento se dan en grandes cantidades, pero siempre separados; raramente la disciplina sobrevive al talento; pocas veces al talento aparece en medio de lo que se aprende en los salones de clase o en los desvelos de los investigadores. Mientras más esté uno convencido de estas afirmaciones, más sorprendente le parecerá que Oscar Chávez no haya abandonado el rigor en nombre de una fácil carrera de éxitos. Eso vale tanto como decir que cualquier cosa que emprende, la emprende desde todas las posturas posibles (la de actor cuando es director, y viceversa; la del compositor cuando sólo canta y al revés; la del poeta cuando recita, y al contrario). Hay en ello un arte, un oficio y, de alguna manera, una humildad paciente y artesana. Estas tres últimas cosas, creo, han hecho de él no sólo un artista muy valioso sino, también, un «rescatador» de nuestro folklore. Esto se ha dicho muchas veces, pero nunca está de más señalarlo. Cuando uno escucha cualquiera de los dos volúmenes de su «Herencia Lírica Mexicana»; no puede sino reconocer su fidelidad a una tradición (que es otro de los aspectos de cualquier oficio) no siempre muy bien conservada por los cantantes y las compañías grabadoras. Es como si Chávez hubiera debido «aventar» los granos de la cosecha para limpiarle la paja. Cuando digo que ha sido fiel a una tradición, lo digo en dos sentidos. Primero no ha acudido a los amaneriamientos virtuosistas; y el segundo, pero no menos importante, porque su fidelidad es lo contrario de una literalidad; no fija formas sino que permite, y hasta justifica, las variaciones, los juegos, los arreglos musicales. Esto lo salva de los purismos académicos y, a la vez, le permite mostrar la vitalidad de una tradición musical a la que ha dedicado tanto su estudio como su talento. Pero toda esta preocupación por una tradición y un folklore es más, generalmente, una preocupación por la cultura y el modo de vida de un pueblo. En este sentido, todo interés por el folklore es político. Por ello, creo, es común incluir la canción de protesta (generalmente firmada por un autor) en el folklore. La razón de esto es de alguna manera política y en su forma más inmediata y elemental, es solidaridad. Aún cuando no estemos de acuerdo en llamar Folklórica a la canción de protesta, el paso de la una a la otra nos seguirá pareciendo natural. Lo raro sería que alguien que canta canciones populares, en el más estricto sentido de la palabra: Canciones del pueblo, no hiciera suya el alma de ellas; lo extraño sería que un jaranero que interpreta música Veracruzana, escribiera en su casa canciones secretas para Dean Martín. La solidaridad es aquí una coherencia y ambas se someten a la prueba de fuego cuando se trata de producir un disco que sea, a la vez, fiel en las interpretaciones y el fiel en las creaciones (Oscar Chávez mezcla a menudo canciones populares y de protesta en sus discos). Esta prueba solo es superada si el gusto ha sabido dirigir la selección hacia la coherencia y la fidelidad en la forma y en el contenido; es decir, si no ha falseado la forma tradicional a favor del virtuosismo y la comercialización, y si no ha traicionado lo que toda canción folklórica tiene de política en nombre de los esquemas que inventan aquello con lo que quieren ser solidarios. Aquí, una vez más, Oscar Chávez suma su oficio a su talento y hace de su fidelidad una solidaridad y de su solidaridad hace una fidelidad. La claridad y la efectividad de sus canciones, tanto como su belleza, así lo muestran. Pero no todo es tan serio. Así como el folklore es, en algún sentido, político, la política es folklórica. Las parodias de Oscar Chávez y las sátiras que hace pesar sobre los profesionales de la política son caricaturas demoledoras. Pero, ¿meras caricaturas? Se dice que la realidad copia al arte. Lo patético comienza cuando la realidad copia a las caricaturas; pero lo patético puede muy bien ser motivo de burla y carcajada, así como de indignación horrorizada. La ironía es sin duda un arma poderosa; no voy a decir que el ridículo de algunos políticos mexicanos sea mérito exclusivo de Chávez; no, los mismos políticos podrían compartir con él los derechos de autor y gozar de los beneficios de una gira, pero seguramente la burla de Oscar Chávez les hace recelar y decidir no ponerse debajo de las lámparas y frente al público. Entonces Chávez saca la fotografía o la caricatura de ellos y los presenta como en la vida real. Lo que quiero decir es que el arte de la parodia política es, para él, un arte fundamentalmente realista. No creo que nada que no sea capaz de reírse de la política pueda ser realmente político; quien no sabe reírse buenamente de la realidad no puede ser un buen crítico. Oscar Chávez lo es.